¿Qué es la Azuda de la Montaña? El monumento más icónico de nuestro entorno

Azuda de La Montaña

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El Paisaje Cultural de Aranjuez, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, esconde rincones que narran la maestría de la ingeniería hidráulica de los siglos pasados. Entre ellos, destaca con luz propia la Azuda de La Montaña, una joya arquitectónica que ha definido la identidad del barrio y que hoy, más que nunca, se posiciona como un referente turístico y patrimonial en la Comunidad de Madrid.

¿Qué es la Azuda de La Montaña?

Para entender la relevancia de la Azuda de la montaña, debemos remontarnos a la función vital que cumplían estas estructuras. Una «azuda» (del árabe as-sudd) es una noria de grandes dimensiones diseñada para elevar el agua de los canales o ríos hacia terrenos más elevados, permitiendo el riego de huertas y jardines que, de otro modo, serían áridos.

La Azuda situada en el Barrio de La Montaña no es una excepción. Formaba parte del complejo sistema de regadío del Real Sitio, diseñado para transformar la meseta en un vergel productivo. Su estructura, que combina la robustez del ladrillo visto con la ingeniería metálica de su gran rueda, es un testimonio de cómo la funcionalidad y la estética se daban la mano en el siglo XVIII y XIX.

Cronología de la Azuda

Los primeros registros de una noria en esta ubicación nos trasladan a las postrimerías del siglo XVI. En aquel entonces, el ingenio estaba construido íntegramente en madera, el material predominante en la época para la maquinaria hidráulica. No fue hasta finales del siglo XVIII cuando se acometió una reforma integral, sustituyendo la madera por una estructura de hierro mucho más resistente y eficiente.

Este cambio permitió optimizar el riego de la antigua Finca de La Montaña, aprovechando el caudal proveniente del Caz del Embocador a través de un majestuoso acueducto de ladrillo que todavía hoy se apoya en doce arcos de medio punto.

El ocaso y renacimiento de un símbolo

Como ocurrió con gran parte del patrimonio pre-industrial, la llegada de la tecnología moderna marcó el final de una era. En 1927, la introducción de los sistemas de riego a motor dejó a la Azuda sin su función principal, sumiéndola en un largo periodo de abandono que estuvo a punto de acabar con su estructura.

Afortunadamente, el año 2013 marcó un punto de inflexión. Gracias a un convenio entre el Ayuntamiento de Aranjuez y la Confederación Hidrográfica del Tajo, se llevó a cabo una rehabilitación integral. Lo más destacado de esta intervención fue que no se limitó a lo estético: la Azuda de La Montaña recuperó su funcionalidad tradicional tras años de olvido. Sin embargo, aquel impulso fue efímero; tras un tiempo en funcionamiento, el ingenio volvió a quedar detenido y el entorno sufrió un nuevo periodo de abandono.

El papel de la Azuda en el Patrimonio Mundial

Aranjuez no es solo un Palacio; es un sistema interconectado de canales, acequias y arboledas. La Azuda de La Montaña representa la culminación técnica de este sistema. Su ubicación permitía que el agua fluyera hacia las zonas altas, garantizando que el diseño paisajístico de los monarcas se mantuviera verde y exuberante.

La arquitectura de la Azuda

La Azuda se compone de un acueducto de arquería de ladrillo que transporta el agua elevada por la enorme noria de hierro. Este contraste entre el color rojizo del barro cocido y el metal oscuro de la rueda crea una estampa fotográfica única, especialmente durante el atardecer, cuando el sol de la meseta baña la estructura.

Detalles técnicos

  • Dimensiones: La rueda principal alcanza un diámetro de 14,35 metros, sustentada por una red radial de 12 brazos metálicos.
  • Capacidad de carga: El sistema cuenta con 48 cangilones (los recipientes que recogen el agua). Cada uno de ellos tiene una capacidad de 44,2 litros en reposo, que aumenta hasta los 55 litros gracias a la inercia del movimiento.
  • Eficiencia hidráulica: Impulsada por una corriente de 500 litros por segundo, la noria es capaz de elevar el agua hasta una altura de 11,35 metros.
  • Rendimiento final: El ingenio vierte al acueducto una media de 40 litros por segundo, completando una vuelta exacta cada minuto.

La Azuda en la actualidad

Tras años de espera, el entorno de la Azuda de La Montaña ha sido finalmente adecentado y puesto en valor. La intervención más destacada ha sido su nueva iluminación monumental, un proyecto de 175.000 € que ha transformado por completo la imagen nocturna del barrio.

Parque de la Azuda Iluminado

A pesar del indudable impacto visual de la nueva iluminación y el adecentamiento del entorno, no podemos olvidar la gran demanda histórica del barrio: que la noria vuelva a girar. Aunque hoy la Azuda brilla con sus nuevos proyectores LED y el acueducto luce restaurado, la maquinaria mecánica permanece estática. Ver las aspas en movimiento, elevando el agua como lo hacían siglos atrás, sigue siendo el deseo de muchos vecinos para que este emblema no sea solo un monumento contemplativo, sino una pieza de ingeniería viva y funcional al 100%.

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